Crea tu pequeño templo personal

Todos conocemos los beneficios de la práctica del yoga, tanto físicos como mentales y emocionales,  esta disciplina se ha ido haciendo cada vez más popular y cuenta progresivamente con más adeptos en una sociedad apresurada,  en la que cualquier método para combatir el estrés y la ansiedad, y más aún ahora con la pandemia del coronavirus, es bienvenido. Crear un rincón para practicar yoga en casa ayuda a dejar los problemas aparcados y a dejar atrás los asuntos laborales y estresantes, relajarnos y concentrarnos en nuestro bienestar. 

Alfombras

Lo primero que recomiendo, es bucar ese rincón sin usar de tu hogar, que puedas convertir en tu mini santuario. Lo ideal sería un espacio o habitación con pocos ruidos alrededor, no muy saturado de muebles y objetos, y donde puedas colocar una alfombra cómoda y bonita para sentarte a meditar y realizar tus ejercicios.

“La serenidad y el silencio es vital en un rincón para practicar yoga. Una habitación silenciosa es el mejor sitio”

 Las alfombras de fibras vegetales, preferiblemente rugosas, son ideales para activar el sentido del tacto y tomar conciencia con el propio cuerpo. Sobre los colores, la gama idónea “es la de los tonos neutros con algunos acentos en negro, muy presente en la tradición zen por su relación con el yin y el yang”.

Desde el punto de vista de la experiencia sensorial como desde el práctico, la elección de los materiales es summanete importante. “Mi consejo es utilizar siempre materiales naturales. La madera, por ejemplo, es el pavimento más adecuado para practicar yoga, dada su calidez visual como su tacto y su pisada. También, es idóneo, y siempre suele usarse en este tipo de salas y espacios, por el hecho de que no resbala”.

Otro de los elementos imprescindibles en un rincón de yoga, son las plantas. “Como ya he indicado en artículos anteriores las plantas y la vegetación transmiten una sensación de bienestar que provoca un efecto inmediato en las personas: aporta paz, calma y nos ayuda a transportarnos hacia otra dimensión”.

“Sin duda, paz y calma es algo que todos hemos sentido alguna vez cuando hemos dado un paseo en plena naturaleza. Si no disponemos de un  jardín, conviene incorporar plantas a la zona donde se hace yoga o meditación. 

La práctica de yoga requiere un importante momento de introspección personal y relajación. En este sentido, recomiendo también incorporar en el espacio elementos que nos transmitan bienestar, como “Crear un pequeño altar –que no tiene por qué tener un significado religioso– o una zona con elementos decorativos que nos gusten, ya que es una buena forma de focalizar la atención para concentrarnos mejor”. En mi caso, soy muy amante de las figuras de Buda, me dan esa sensación de serenidad y bienestar cuando me coloco frente a ella.

“En definitiva, los objetos que elijas deben seleccionarse con cariño, no sólo copies de otras personas imágenes y espacios que te parecieron bonitas, la idea es buscar crear tu propio santuario para reflexionar, meditar y practicar yoga, por lo cual es algo muy personal y hay que elegir imágenes que evoquen situaciones agradables, recuerdos especiales, aromas, sonidos… En resumen, elegir elementos para los sentidos que transmitan bienestar y ayuden a definir este espacio de relajación
y a dotarlo de una atmósfera única y personalizada.

Bienvenido al mundo del bienestar